ARTE E ICONOGRAFÍA CARLOS V COMO DOMINADOR DEL MUNDO
Retrato. Entre los rasgos de la personalidad de Carlos V suelen destacarse su extrema religiosidad (solía oír varias misas diarias), su espíritu justiciero, su dedicación absoluta a sus deberes regios y cierta sequedad en su carácter: el soberano era parco en palabras, hecho que quizá deba relacionarse con su principal defecto físico, su prominente mentón, que le ocasionaba problemas.