July 29, 2026

Geografía, Historia y Arte SESTERCIOS ROMANOS

Acuñada hacia el año 135 de nuestra era, tres años antes de la muerte de Adriano, pulverizó el récor alcanzado muy poco antes por un áureo del emperador Alejandro Severo. Desde luego que es una pieza magnífica; una auténtica obra de arte; mostrando una calidad en la efigie del personaje insuperable.. Dalmacia: aunque se discute si esta provincia se considera parte de las emisiones de la serie de los Viajes de Adriano, existen sestercios del tipo exercitus Germania: se muestra en sestercios con la imagen propia de este tipo.

El sestercio (del latín singular sestertius y plural sestertii) es una moneda de la Antigua Roma. Durante el período republicano era una moneda pequeña de plata emitida solo en raras ocasiones. Durante el período imperial, era una moneda grande de latón.

El nombre sestercio significa «dos y medio», en referencia a su valor nominal de dos ases y medio (una moneda romana de bronce). Este valor era útil para el comercio porque equivalía a un cuarto de denario, una moneda que equivalía a diez ases. El nombre deriva de semis, «mitad» y tertius, «tercio».

Una abreviatura moderna para los valores en sestercios es IIS (Unicode 𐆘), en la que el número romano II va seguido de S (semi), y todo tachado. Sin embargo, dado que este símbolo y las letras tachadas no siempre son convenientes, se puede usar HS en su lugar, donde la barra horizontal de la «H» representa el tachado del número II, en lugar de la letra H.​

Solía ir marcado con las letras LLS (duae librae et semis, «dos libras y medio as»), rememorando al as libral, o también con I·IS o HS.

Historia

Se introdujo como una pequeña moneda de plata que formaba parte del nuevo sistema monetario introducido en el año 212 a. C., que sustituyó al cobre como patrón monetario basado en el as. Este nuevo sistema monetario estaba formado, además de por el sestercio, por el denario, el quinario y el as, con el siguiente cuadro de equivalencias:

La reforma monetaria, que elevó el valor del denario a 16 ases, afectó por igual al sestercio sin variar su proporción respecto al denario, por lo cual pasó a valer cuatro ases.

En el año 23 a. C., la reforma monetaria de Augusto transformó el sestercio en una gran moneda de aleación de latón, mientras que el as, ahora de cobre, valía la cuarta parte de un sestercio. Augusto fijó el valor del sestercio en una centésima parte del áureo. El sestercio se produjo como la mayor denominación en bronce hasta finales del siglo III. La mayoría se acuñaron en la ceca de Roma, pero a partir del año 64, durante el reinado de Nerón (54-68) y Vespasiano (69-79), la ceca de Lyon (Lugdunum) complementó la producción.

En la época imperial, el sestercio se acuñaría en dobles series de bronce y latón (oricalco), éstos con un peso entre 25 y 28 gramos, medir entre 32 y 34 mm de diámetro y unos 4 mm de grosor. La distinción entre bronce y latón era importante para los romanos. Al latón lo denominaban orichalcum (oricalco), también deletreado aurichalcum (en alusión a la palabra “aureus” para moneda de oro), que significa “oro-cobre”, por su aspecto brillante y dorado cuando las monedas estaban recién acuñadas.​

El oricalco se consideraba, en peso, aproximadamente el doble de valioso que el cobre. Por eso el medio sestercio, el dupondio, tenía aproximadamente el mismo tamaño y peso que el bronce, pero valía dos ases.

Aunque los sestercios continuaron acuñándose hasta finales del siglo III, se produjo un notable deterioro de la calidad del metal utilizado, el peso de hasta 20 a 22 g y el acuñado, a pesar de que los retratos siguieron siendo importantes. Los emperadores posteriores recurrieron cada vez más a la fundición de los sestercios más antiguos, un proceso que provocó la pérdida gradual del componente de cinc al quemarse con las altas temperaturas necesarias para fundir el cobre, ya que el zinc funde a 419 °C y hierve a 907 °C, mientras que el cobre funde a 1085 °C. El déficit se compensaba con bronce e incluso plomo. Por ello, los sestercios posteriores suelen tener un aspecto más oscuro y se fabrican a partir de cospeles preparados de forma más tosca.

El impacto gradual de la inflación causada por el envilecimiento de la moneda de plata significó que el poder adquisitivo del sestercio y de las denominaciones más pequeñas como el dupondio y el as se redujo constantemente. En el siglo I, el dupondio y el as dominaban el cambio diario, pero en el siglo II, con la inflación, el sestercio se convirtió en el cambio dominante. En el siglo III, las monedas de plata contenían cada vez menos plata y más cobre o bronce. Hacia los años 260 y 270, la unidad principal era el doble denario, el antoniniano, pero para entonces estas pequeñas monedas eran casi todas de bronce. Aunque estas monedas valían teóricamente ocho sestercios, el sestercio medio valía mucho más en términos del metal que contenía.

Algunos de los últimos sestercios fueron acuñados por Aureliano (270-275). Durante el final de su emisión, cuando los sestercios se redujeron en tamaño y calidad, el doble sestercio fue emitido primero por Trajano Decio (249-251) y más tarde, en gran cantidad, por el gobernante de un régimen disidente en Occidente, Póstumo (259-268), que a menudo, utilizaba sestercios viejos desgastados para sobregrabar su imagen y leyendas. El sestercio doble se distinguía del sestercio por la corona radiada que llevaba el emperador, un recurso utilizado para distinguir el dupondio del as y el antoniniano del denario.

Con el tiempo, muchos sestercios fueron retirados por el Estado y por falsificadores, para fundirlos y fabricar el degradado antoniniano, lo que empeoró la inflación. En las reformas monetarias del siglo IV, el sestercio no desempeñó ningún papel.

Sus motivos suelen mostrar la imagen del emperador o algún pariente en el anverso, y en el reverso se suele conmemorar algún acontecimiento militar o político destacado. Entre las monedas más destacadas artísticamente de las series de emperadores, se encuentran los grandes sestercios de latón.​

Es frecuente encontrar la grafía sextercio (etimológicamente incorrecta), a pesar de que la única reconocida por la Real Academia Española es «sestercio».​

El sestercio como unidad

El sestercio también se usó como una unidad de cuenta estándar y se representó en las inscripciones con el monograma HS. Se registraron grandes valores en términos de sestertium milia, «miles de sestercios».

Según los Anales de Tácito, a los soldados del ejército del Rin, que se alzaron contra Tiberio, se les pagaban diez ases por día, de los cuales tenían que pagar, entre otras cosas, sus propios uniformes. Exigieron que se les pagara un denario al día, y lo consiguieron.​

Los registros de Pompeya muestran que se vendió un esclavo en una subasta por más de 6000 sestercios. También una tableta de escritura de Londinium, fechada en c.75-125, que registra la venta de una esclava llamada Fortunata por 600 denarios, igual que a un hombre llamado Vegeto por la cantidad de 2400 sestercios.​

Durante la República

Historiadores han usado al sestercio para medir donaciones, herencias, tributos, indemnizaciones de guerra y patrimonios personales en Roma, incluso en épocas anteriores a su introducción. En la primera guerra púnica, los romanos vencieron a su primer enemigo verdaderamente rico, Cartago, e inicialmente impusieron una indemnización de 84 millones de sestercios que después elevaron a 114 millones.​ Décadas después, el vencedor de la segunda guerra púnica, Publio Cornelio Escipión Africano, exhibió en su triunfo un tesoro evaluado en 40 millones.​ Además, los derrotados cartagineses se comprometieron a pagar por cincuenta años una indemnización de 240 millones de sestercios.​ Al finalizar la segunda guerra macedónica, el cónsul romano Tito Quincio Flaminino exhibió en su desfile un botín de 120 a 144 millones de sestercios.​ Pocos años después, Lucio Cornelio Escipión Asiático, venció a Antioco III Megas en la guerra romano-siria. La dinastía seléucida debió pagar una indemnización de 360 millones.​ A mediados del siglo II a. C., el cónsul Lucio Emilio Paulo Macedónico exhibió en su triunfo el tesoro macedonio capturado en la tercera guerra macedónica: 200​ a 300 millones de sestercios.​ Varias décadas más tarde, al acabar la primera guerra mitridática, la República romana le impuso a Mitrídates VI del Ponto el Tratado de Dárdano, obligándolo a pagar 48 a 72 millones, mientras que las ciudades de Asia que traicionaron a Roma debieron pagar 480 millones.​ La recolección del castigo en Asia fue realizado por Lúculo, quien fue visto por los locales como un alivio por su honestidad y benevolencia al realizar la tarea.​ Por haber alcanzado el cargo de cónsul y sus exitosas campañas militares, Lúculo debió ser del selecto grupo de «senadores muy ricos», aquellos con propiedades que superaban los 100 millones de sestercios en valor.​ Por ejemplo, se compró una casa en Bayas por 10 millones.​

Gracias al botín y confiscaciones, políticos y caudillos militares de la República romana tardía como Marco Emilio Escauro,​ Marco Antonio, Publio Licinio Craso, Cayo Julio César,​ Lucio Cornelio Sila, Cayo Mario, Lucio Licinio Lúculo o Cneo Pompeyo Magno tuvieron fortunas que sobrepasaron largamente los 100 millones de sestercios,​​ equivalentes a unos 2200 millones de dólares estadounidenses en 2011.​ Escauro tenía una propiedad en Tusculum evaluada en 30 millones de sestercios.​ Plinio el Viejo escribió que Sila era el único hombre que superaba en riqueza a Craso, vencedor de Espartaco,​ por lo que el historiador israelí Israël Shatzman estimaba que debía tener un patrimonio del orden de los 200 millones.​ En la primera mitad del siglo I a. C., Craso era considerado el hombre más rico de Roma después de Sila, con un patrimonio de 170 a 200 millones de sestercios.​ Entre los años 67 y 61 a. C., el general Pompeyo Magno consiguió numerosas victorias al este del mar Mediterráneo, como acabar la tercera guerra mitridática, y aumentando la recaudación tributaria anual de la República de 200 a 340 millones de sestercios.​ Además, personalmente ingresó al tesoro público otros 200 a 480 millones.​ Por último, dejó en herencia a su hijo Sexto unos 200 a 700 millones,​ aunque al final Sexto pudo reclamar sólo 70 millones.​ Pompeyo Magno también le dejó a su liberto Demetrio de Gadara una herencia evaluada en 96 millones de sestercios en propiedades.​ En el año 60 a. C., Ptolomeo XII pagó 144 millones de sestercios al Primer Triunvirato para ser reconocido como rey de Egipto en un momento que las rentas anuales ptolemaicas no pasaban de los 300 millones.​ En el 55 a. C., le ofreció 240 millones al procónsul Aulo Gabinio si lo ayuda a recuperar su trono.​ Casi tres décadas después, cuando los romanos se anexaron el país, el botín fue enorme, quizás hasta 1000 millones de sestercios.​

Respecto de César, el botín que consiguió en la guerra de las Galias y en la segunda guerra civil de la República romana y presentó en su triunfo pudo valer de 600 a 1620 millones de sestercios.​ El tributo anual conseguido de la Galia fue de 40 millones​ y, después de la batalla de Tapso, extrajo de Numidia un tributo para la República de 200 millones.​ Al confiscar el patrimonio de sus enemigos políticos​ pudo acumular una riqueza que hubiera sido impensable para la generación de sus abuelos.​ Solamente en sus donaciones a sus soldados y los habitantes de Roma pudo gastar 2000 millones de sestercios​ y cuando amplió el Foro Romano uso más de 100 millones de sestercios del botín para pagar los terrenos donde se hicieron las obras.​ Su herencia pudo ser de 96 a 700 millones según la fuente.​

Durante el Imperio

Augusto dejó en su testamento más de 40 millones como donación a los ciudadanos de Roma y más de 53 millones a sus soldados,​​​ aunque la cifra pudo ser mayor pues las fuentes no especifican cuánto dinero donó a los cohors voluntariorum civium Romanorum,​ las cohortes de ciudadanos romanos voluntarios que servían como auxiliares en las fronteras.​ Según su inscripción y testamento Res Gestae Divi Augusti,​ Augusto pudo donar a sus soldados y ciudadanos unos 2400 millones de sestercios en diferentes beneficios.​

Tiberio ofreció prestar 100 millones al pueblo por tres años para ayudar,​ por lo que su patrimonio debió ser superior a esa cifra.​ Durante la crisis del siglo III el emperador Tácito alcanzó una fortuna de 280 millones de sestercios.​

El historiador inglés Edward J. Gibbs estimaba que el banquero Lucio Cornelio Balbo el Mayor tuvo una fortuna equiparable a las de Palas y Séneca, equivalente a unos dos millones y medio de libras esterlinas de finales del siglo XIX.​ En su testamento donó 100 sestercios a cada ciudadano romano,​ lo que Gibbs estima pudo costar unas ochocientas mil libras (casi 90 millones de sestercios).​ Su sobrino Lucio Cornelio Balbo el Menor también poseyó una enorme fortuna.​​​ Entre tanto, Gibbs estima la fortuna de Narciso en tres millones doscientos cincuenta mil libras de su época y la de Craso en dos millones, aunque considera que esta última probablemente era mucho mayor en realidad.​ Plinio el Joven mencionaba que la fortuna promedio de un senador de la época era de unos 15 millones de sestercios en propiedades.​​​

El valor del sestercio para los numismáticos

Los numismáticos valoran mucho los sestercios, ya que su gran tamaño les dio a los celatores (grabadores) un área grande para producir retratos detallados y tipos inversos. Los más célebres son los producidos para Nerón entre los años 64 y 68, creados por algunos de los grabadores de monedas más consumados de la historia. Los retratos más realistas de este emperador, y los elegantes diseños inversos, impresionaron mucho e influyeron en los artistas del Renacimiento. La serie emitida por Adriano entre 117 y 138, que registra sus viajes por el Imperio romano, cuya representación es el apogeo del Imperio e incluye la primera imagen en un moneda de la figura de Britania, siglos más tarde fue revivida por el rey inglés Carlos II, y continúa apareciendo en las monedas del Reino Unido.

Como resultado del cese de la producción y las retiradas de circulación en el siglo IV, los sestercios son menos comunes en comparación con otras monedas de bronce romanas. Los ejemplares con detalles precisos, a menudo tienen altas primas en subastas.

Ejemplos de sestercios

  • Sestercio de Claudio: Tiberius Claudius Nero Drusus Germanicus, emperador de 41 a 54.
  • Sestercio de Adriano: Publius Aelius Hadrianus, emperador de 117 a 138.
  • Sestercio de Gordiano III: Marcus Antonius Gordianus, emperador de 238 a 244.
  • Sestercio de Trajano: Marcus Vlpius Traianus, emperador de 98 a 117.​

Véase también

  • Moneda en la antigua Roma
  • Moneda provincial romana

Notas

Referencias

Bibliografía

Primaria

Los libros son citados en números romanos y capítulos y párrafos en números arábigos. Entre paréntesis se usaron los apellidos de los editores o traductores de las ediciones usadas para indicar las páginas.

Moderna

Enlaces externos

  • Wikimedia Commons alberga una galería multimedia sobre Sestercio.
  • Wikcionario tiene definiciones y otra información sobre sestercio.
  • How much is a sestertius? . 4 de enero de 2009, Roger Pearse. Consultado el 21 de julio de 2025.
  • Sestertius. En Nomisma.org. Consultado el 21 de julio de 2025.
  • Les 20 plus grandes fortunes de Rome au premier siècle de notre ère. Légion VIII Augusta.


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Sestercio de bronce de Caracalla (198-217). Anv: Busto laureado. Rev: Carrera de carros en el Circo Máximo, con detalle de la espina y el obelisco. Algunos de los últimos sestercios fueron acuñados por Aureliano (270-275).. A pesar de esta circunstancia, la imagen de Fortuna Redux sí fue utilizada por v arios emperadores del siglo III en sus emisiones monetarias, apareciendo en antoninianos de Gordiano III, Filipo el Árabe, Galieno, Póstumo, Quintilo, Claudio II, Aureliano. Sin embargo, su representación fue decayendo progresivamente hasta su desaparición.